Nacido en Atenas, Tucídides pertenecía a la familia de los Filaidas, ligado a figuras famosas de la historia de la ciudad como Cimón o Milcíades, vencedor de la batalla de Maratón. El nombre de su padre, Óloro, hace pensar que procedía de la Tracia. En el 424 adC, durante la Guerra del Peloponeso, fue nombrado estratega de la ciudad de Atenas, confiándosele el mando de una flota encargada de romper el asedio de Anfípolis, en Tracia. Fracasó en dicho intento y la ciudad cayó en manos del general espartano Brásidas, por lo que fue condenado al exilio 20 años (Tuc. V 26). Este hecho le dio la oportunidad de obtener información bastante completa, procedente de los dos bandos en conflicto, que utilizó para la composición de la Historia de la Guerra del Peloponeso, en la que narra los acontecimientos ocurridos entre el año 431 adC y el 411 adC. Volvió del exilio veinte años después, al terminar la guerra.
Es considerado el mejor historiador griego, por delante de Herodoto. En su obra recurre únicamente a causas naturales y a la conducta del hombre para explicar el devenir histórico, antes que como mero producto de la fatalidad o la intervención de los dioses. No sólo eso: en su obra, analiza los hechos, yendo más allá de lo anecdótico para buscar las motivaciones personales de los protagonistas de los hechos, sus ambiciones y sus temores, sin ocultar sin embargo su admiración por algunas posturas políticas. Para ello, introduce a veces discursos ficticios para exponer las motivaciones de los personajes históricos.